|
|
|
|
"Mas cuando vieron los principales sacerdotes y los
escribas las maravillas que había hecho y a los niños que gritaban en el
templo y decían: "Sálvanos por favor Hijo de David", se encendieron
de ira y le dijeron: ¿Estás oyendo lo que éstos están diciendo? Mas Jesús les
dice: Sí, ¿nunca leyeron que de la boca de niñitos y de lactantes ordenaste
fuerza y alabanza? Y dejándolos a ellos salió fuera de la ciudad"
(Mt. 21, 15-17a). En este episodio de Jesús, son los niños los que gritan
y... en el templo; son ellos los que saben perfectamente que Jesús es el Salvador,
son ellos los que creen; son ellos los que defienden a Jesús, Su Reino y Su
Camino. "Mas cuando vieron los principales sacerdotes y los escribas
las maravillas que Jesús había hecho y a los niños que gritaban en el templo
y decían: "Sálvanos por favor Hijo de David", se encendieron de
ira” . Mateo nos dice: “Se encendieron de ira” ,
quiere decir que armaron un “incendio”, no podían resistir el que
Jesús hiciera maravillas y que fueran los niños quienes las reconocieran. A
ellos la envidia no los dejaba reconocer la grandeza de Jesús y los niños
eran el potencial humano que ellos tenían para “hacer
tropezar” (Mt. 18,6) con sus falsas doctrinas y con sus mensajes
acerca de la falsedad de Jesús.
Esto sucedió el último domingo que Jesús estuvo entre nosotros. El jueves
siguiente lo tomaron preso y el viernes lo mataron. Fueron niños los que lo
proclamaron como Salvador ese domingo en que Jesús entró victorioso en
Jerusalén. Esto hace suponer que muchos niños estuvieron también presentes en
su asesinato, que muchos niños lo lloraron, que muchos niños quedaron con el
dolor y la rabia por haberles matado a su amigo, a su Amigo que era
encantador, que los dejaba participar en todo, detrás de quien iban jugando y
cantando, alrededor de quien aprendían. ¿A cuántos niños les dirían que ese
Jesús a quien amaban era un embaucador, un engañador, un hombre peligroso, un
mentiroso? ¿Cuántos niños perderían la confianza para siempre en personas,
instituciones y en Dios?
“'Estás oyendo lo que éstos están diciendo? Mas Jesús les dice: Sí,
¿nunca leyeron que de la boca de niñitos y de lactantes ordenaste fortaleza y
alabanza? Y dejándolos a ellos salió fuera de la ciudad” . Jesús está indignado con los que creen saber y conocer más que
El, con lo que menosprecian Sus Obras, y, además, desprecian la Palabra hecha Vida. Aquí
hay un Salmo que cobró Vida cientos de años después; un Salmo que fue
profético; el Salmo 8 versículo 2 y Jesús les está diciendo ignorantes, que
desconocen la Escritura,
ellos, que son los maestros de la
Palabra de Dios. Les está recordando que hacía muchos años
se había anunciado que el Padre Dios había dotado a los niños de “fortaleza
y alabanza” . “Fortaleza” , porque lo que se
plasma en un niño queda para siempre, es indestructible, inderrumbable, impenetrable,
y “alabanza” , porque los niños son espontáneos,
sorprendibles, manifiestan lo que están sintiendo y experimentando, se dejan
influenciar, se dejan tocar y lo demuestran con sus reacciones. Los niños
conocieron a Jesús y están felices, gozosos, rebosantes de cánticos y gritos
de alegría. Esto hace sufrir a los amargados sacerdotes y maestros de la ley,
y la reacción de estos dirigentes religiosos produce tanta indignación en
Jesús, que quizás para no contestarles con violencia, se retira de ellos, los
deja y se va de Jerusalén a la casa de sus amigos en Betania. Seguro que allí
llega triste a contarles que los que todo lo saben, nada saben y que
desprecian lo más grande del Reino de Su Padre: Los niños.
|
|