DESPRECIAR A LOS NIÑOS

 

 

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"Entonces le fueron traídos unos niñitos para que pusiera las manos sobre ellos y orara; mas los discípulos les reprendieron. Mas Jesús dijo: Dejad a los niñitos y no les impidáis venir hasta mí, porque de personas como ellos es el reino de los cielos. Y después de poner las manos sobre ellos, marchó de allí" (Mt. 19,14-15). ¡Hasta los discípulos menospreciaban a los niños! Quizás les decían que no se movieran, que no hicieran ruido, que se salieran de allí si iban a jugar, que estaban en algo serio, que Jesús se iba a enojar y todas esas frasecitas tan peligrosas que les decimos a los niños para impedirles llegar hasta Jesús y que deja entrever en nosotros cierta envidia oculta porque ellos pueden disfrutar de las cosas del Reino de Jesús con más espontaneidad, libertad y alegría que nosotros. El Reino de Dios es de los niños. Entonces el Reino de Dios es alegre, divertido, entretenido, de risas, juegos, alegrías, aventuras, cantos, danzas, cariño, amor, descubrimientos, inventos, rondas, amiguitos. El Reino de Jesús es Reino de niños, es “vida y vida en abundancia” (Jn. 10,10) y nosotros lo hemos convertido en una especie de funeral permanente donde ya no hay ninguna señal infantil. Jesús se molesta siempre que se menosprecia a un niño.

Me acuerdo de Julián, tenía cinco años. Ana María su mamá le dice: “Julián, vamos a misa”. El dice: “No quiero”. Ella le contesta: “Pero, ¿por qué, si es la casa de tu mejor amigo?”. El dice: “sí, pero es la casa del amigo donde más me aburro”. ¿Cómo puede ser posible que Jesús diga que el Reino es de los niños y que al mismo tiempo los niños se aburran en El? ¿Será el Reino de Dios, el mismo que nosotros hemos ido construyendo aquí en la tierra? ¿Por qué, entonces, se aburren los niños en algo que es para ellos y de ellos? ¿Se puede aburrir un niño en un parque de diversiones? ¡No! Está pensado, creado y ordenado para ellos. ¿Y, se aburre un niño en un casino? ¡Sí!, porque no está pensado, ni hecho para ellos.

¿Qué fue lo que le quitamos al Reino de Jesús, para que nuestros niños se aburran en El? Y no sólo los niños, los adolescentes también, y muchos adultos se quedan solamente porque ya están acostumbrados a aburrirse. Parece que el Reino que Jesús es completamente distinto al que nosotros creemos que es. El supuesto Reino de Jesús que vivimos aquí en la tierra, no es Reino de niños, es Reino de adultos y como podría decir cualquier niño, de adultos muy aburridores. Sin alegría, sin aventura, sin juegos, sin cantos, sin rodas, sin historias atractivas, sin asombros, sin sorpresas. ¿Será que hemos cambiado el Reino de Jesús por nuestro propio reino?

Jesús sabe el daño grande que se le hace a un niño con un leve desprecio, sabe que lo que un niño necesita es amor, cariño, dedicación y el más pequeño desprecio lo convertirá en persona que despreciará a otros.

Nosotros los mayores, somos los que les impedimos a los niños acercarse a Jesús. Les impedimos con nuestras conductas dobles; con nuestras actitudes incoherentes; con nuestros criterios e ideas que no tienen nada que ver con Jesús.

 

 

 

 

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