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Y
por esta terrible situación "si no hubiesen sido acortados los días
aquellos, no se salvaría toda carne; mas a causa de los escogidos, serán
acortados los días aquellos": La traducción literal del griego, no
es esta. No dice "hubiesen sido acortados", literalmente
dice "fueron acortados". Tampoco dice "no se
salvaría toda carne", sino que literalmente dice "fue
salvada toda carne". La relectura sería así: "Los días
aquellos fueron acortados a causa de los elegidos y fue salvada toda carne".
"Los
días aquellos fueron acortados": No significa que "aquellos
días", los de la gran tribulación final, serán disminuidos,
significa que serán desmochados, podados, mutilados como ramas, las cabezas y
los pies. Será una irrupción abrupta del Señor para que los que han decidido
dejarlo todo por El, no caigan en los engaños que caerán todos. Es una figura
profética de Jesús, en la que el futuro se considera como pasado. Algo que
sucedería, no va a suceder, porque ya se actuó para que no sucediera.
"A causa de los elegidos": Pero no son elegidos, ni
seleccionados, son los avisados, los que entendieron, los que discernieron,
los que se jugaron el todo por el todo por Jesús. Los elegidos son aquellos
que por sí mismos eligieron, aceptaron, optaron por Jesús. Es obvio que si
alguien me elige como amigo, yo también lo elijo como tal. Al elegir por el
Señor, nos convertimos en Sus elegidos. Esa tiene que ser la opción
definitiva y la decisión final del que quiere seguir a Jesús, "sin
mirar atrás" (Lc. 9,62). Y, qué alegría saber que por nuestra
elección, decisión y perseverancia tendremos el final glorioso de ver rescatados
nuestros hijos, nuestros cónyuges, nuestros padres y madres, nuestros amigos
y también nuestros enemigos, del poder de la mentira de Satanás.
Comprobaremos como "la piedra que desecharon los constructores fue
hecha piedra angular". Veremos realizarse, enteramente, la profecía
de Daniel. Veremos a Jesús, nuestra "piedra angular" "desmenuzar"
a Satanás y todo su falso y mentiroso poder: "Tú, oh rey, veías, y he
aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy
sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de
esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y
sus muslos, de bronce; sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y
en parte de barro cocido. Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada,
no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y
los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro
cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del
verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte
que llenó toda la tierra" (Dn. 2,31-35).
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