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LOS ENGAÑADORES SON HIJOS DE
SATANAS |
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No
cometamos la ingenuidad de creer que Satanás actúa mágicamente. ¡No!, el
actúa por medio de sus hijos, "los que practican el pecado (los
que están fuera del Camino de Jesús; los que hacen lo que no es del Reino,
especialmente mentir, mentir y mentir), que son del diablo; porque el
diablo peca desde el principio" (1Jn. 3, 8a). Estos hijos del diablo
mienten y engañan por "principio", por esencia, no pueden no
hacerlo. En lograr engañar al otro está su dicha y su placer; esto los hace
felices. Lo que no saben, y nunca lograrán saberlo en su corazón, es que
"para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del
diablo" (1Jn. 3,8b). Y Jesús también trabaja por medio de Sus hijos
que se diferencian claramente de los hijos del diablo ya que "todo
aquel que no hace justicia (que no colabora en salvar a otros de la
mentira y el engaño), y que no ama a su hermano, no es de Dios"
(1Jn. 3, 10). Y, cómo puede amar alguien cuyo corazón esté entregado al
"padre de la mentira"? No puede. Para mentir se necesita ser
insensible. No dolerse con el mal que se le hace al otro por medio del
engaño. Todo lo contrario, los emisarios de Satanás necesitan complacerse con
el sufrimiento y el dolor del otro, porque como su padre "son
homicidas desde el principio" (Jn. 8, 44). Necesitan matar, dañar al
otro, destruirlo, acabarlo inclementemente, sin compasión. ¡Pobres de los que
han caído en las garras, las redes y los lazos de aquellos hijos de Satanás
que se disfrazan de hijos de Dios para destruir la obra del Señor! Porque
éstos aman de Verdad, con sinceridad y lealtad; buscando el bien para el
otro; buscando acercarlo al Señor, mientras que el hijo de las tinieblas lo
traiciona, le miente, le roba, lo engatusa, lo embauca, lo adula, lo seduce,
lo convence, lo decepciona, lo anima, lo frustra, los principios básicos de
una relación sadomasoquista. Y por el dolor que le causa, terminará por
alejarlo del Señor. Estos
"hijos del diablo" que trabajarán arduamente en los últimos
tiempos, "para engañar, si fuere posible, a los mismos elegidos",
"serán burladores que andarán según sus malvados deseos. Son los que
causan divisiones; los sensuales que no tienen al Espíritu" (Jud.
18). Unicamente les importará pasarlo bien; "chacotiarse"; vivir
ratos de diversión y jolgorio. Satisfacer sus sentidos con lo que comen, oyen
ven y sienten. La superficialidad y la frivolidad serán su bandera y su
escudo con el que también engañarán a los que han optado por la austeridad
del Camino de Jesús. Muchos
de estos diabólicos engañadores "salieron de nosotros, pero no eran
de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con
nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros"
(1Jn. 2, 19). Estos se infiltran entre los seguidores de Jesús, para destruir
la obra de Dios por medio de Sus hijos y "son manchas en nuestros
ágapes, que comiendo impúdicamente con nosotros se apacientan a sí mismos;
nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales,
sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que
espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para los cuales está reservada
eternamente la oscuridad de la tinieblas. ...Estos son murmuradores,
querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas
infladas, adulando a las personas para sacar provecho" (Jud.
12-13.16). Y tenemos que estar atentos y vigilantes, porque "el
Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de
la fe, escuchando a espíritus engañadores y a
doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada
la conciencia" (1Tim. 4,1-2). |
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