EL DECLIVE ESPIRITUAL

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Cuando Jesús dice "orad, pues, para que vuestra huida no sea ni en invierno...", significa que el aferrarse a Dios en esos malos tiempos no sea en el declive, en el declinar de la vida espiritual; cuando ya seamos incapaces de buscarlo a El; de mirarlo a El. Como cuando le echamos agua a una planta que ya no es capaz, aún estando viva, de absorber el agua que le damos. Dice que no dejemos empobrecer nuestra relación con El, hasta el punto de que cuando nos lleguen estas aflicciones de las que habla, ya no nos sintamos capaces de aferrarnos a El con todas nuestras fuerzas de la fe, porque ya no las tenemos. Ahí nos queda sólo morirnos en medio de incontrolables angustias internas. Es un llamado, un aviso a que nuestra relación con El se encuentre fuerte cuando nos sorprendan esos tiempos. Si no es así, cuando vengan los engañadores, verdaderos emisarios de Satanás a convencernos de que nos han lavado el cerebro, de que hemos perdido nuestra libertad, nos convencerán, y el Señor habrá perdido para la formación de Su Reino en esta tierra otra persona por la cual El derramó hasta Su última gota de Sangre.

Perseverar y aferrarnos a El es permanecer en la relación continua con Su Palabra, la oración y el hacerle el bien a los demás, sin mirar a quien. Esto nos fortalecerá para que la huida no nos sorprenda en el invierno, en el declive de nuestra vida espiritual, de nuestra relación con El. Dice que oremos para que podamos "huir", o aferrarnos a El desbocadamente, en los tiempos en que el engaño todo lo llene, todo lo inunde y lo complete. Sobre todo el engaño acerca de cómo es El, cómo actúa y cuál es el Camino y Voluntad que quiere para nosotros.

"...Ni en día de reposo (sábado)", se refiere a la Ley de Moisés. Está diciendo que oremos para desprendernos de la ley de Moisés, sostenida en el mundo por medio de muchas personas. La ley de Moisés era un ídolo para los judíos. Era más importante cumplir las leyes del sábado que el mismo Dios, por eso Jesús, tratando de que comprendieran que era más importante El que la Ley de Moisés, concentrada en el sábado, curaba y sanaba y caminaba más de los kilómetros permitidos en sábado (ver mi Segunda Carta). Y es que la ley impide adherirse a El, porque nos hace creer que estamos del todo unidos a El cumpliendo algunas cositas y dejando de hacer algunas otras. Dice Jesús en este Mensaje que no nos sorprendan adheridos a la ley, en lugar de estar adheridos a El, los días finales en los cuales el engaño y la mentira gobernarán el mundo, porque en ese entonces estaremos convencido de estar aferrados a El y esta convicción no nos dejará hacerlo y moriremos en la frustración de comprobar que la ley no nos provee el consuelo que El sí nos provee.

 

 

 

 

 

 

 

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