JESUS SE LAMENTA POR LAS MADRES

Imprime esta Página

 

 

 

 

Por eso dice que "ay de las que estén encintas o criando en aquellos días", y es así. Es muy difícil, si no imposible, para una mamá seguidora de Jesús y Su Palabra, educar y formar hoy a los hijos adheridos a Jesús y a los Valores del Reino. Estos niños, que son una mínima parte, al ingresar al colegio, por Católico y cristiano que sea, pierden sus valores. Los compañeros se burlan de ellos, los apartan, los tratan como raros, como locos y terminan por convencerlos que el internet es bueno, que los cumpleaños se celebran con actos de violencia porque todo el mundo lo hace y es así. Que "na que ver" con la verdad, que la mentira es bacán. Que hay que tener ropa de marca y buena pinta, que el niñito que habla de Dios es un ganso y no hay que relacionarse con él.

Ayer un niño me decía que 16 muertos en Argentina por los disturbios callejeros era muy poco...yo me horroricé. Y a la madre, porque Jesús no habla del papá, no le queda más que ver a su hijo perderse entre los valores del mundo que es lo mismo que decir de Satanás, mientras llora y gime amargamente su maternidad que no da fruto para el Reino de Jesús. No le queda más que un ¡ay! silencioso y lacerante en su alma al comprobar que a pesar de su lucha no logra que su hijo no mienta, no robe, no sea violento y prepotente, no se empape de los valores del mundo, no pierda la sensibilidad y por sobre todo que no rechace a Jesús como cosa de "viejas raras".

Llora desgarradamente la madre que sigue a Jesús cuando comprueba que su hija está más inclinada a las lecturas que la preparan para ser la perfecta geisha, que a leer alguno de los hermosísimos pasajes bíblicos que también narran tiernas y apasionadas historias de amor. Lo mismo sus hijos, aconsejados por celebridades religiosas, a conocer todo el mundo fantasmagórigo, mágico, y mentiroso de "Jarry Poter" mientras ve que en medio de estas mentirosas brujerías se desvanecen las Palabras del Señor y los valores de Su Reino que un día les enseñó. Y este ¡ay! se aumenta ante la disyuntiva materna de apoyar a su hijo y de no hacerle la vida insoportable llevándolo continuamente a enfrentar su mentira y los valores del reino de Satán que ha hecho suyos. Termina el ¡ay! de esta madre permitiendo que su hijo, mienta, robe, engañe con tal de no hacerle la vida insoportable al niño con corrección tras corrección, con castigo tras castigo, quedando así, también la madre atrapada en el engaño.

 

 

 

 

 

 

 

HOME - INTRODUCCIÓN - LA BIBLIA
CARTAS: 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 - 13

Copyright ©2001-10 • Escríbenos a sabina1111@jesuspalabra.cl