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EL ENGAÑO EN EL "AMOR" |
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Cuántos
se han casado convencidos de estar enamorados hasta el punto de dejarlo todo por
el ser que creen que aman. Y pasado un tiempo comprenden el engaño que les ha
tendido su ser más interno: No era amor, era una necesidad compulsiva de
satisfacer en esa persona "cazada" graves carencias afectivas
infantiles. Y para llegar a lograrlo tuvieron que simular de manera
consciente o inconsciente, acciones, actitudes y conductas de amor. Tuvieron
que engañar al otro con la coquetería y la seducción, y luego dolorosamente
comprobar que esa persona que se buscaba para satisfacer por medio de ella
profundas necesidades silenciosas de ser amado, no puede hacerlo. Una vez más
el alma ha engañado a la persona y al conquistado. Tan grande llega a ser el
engaño. Nos penetra y nos convence de estar amando cuando en realidad estamos
atrapando al otro en las mismas redes que la bruja del cuento atrapaba a los
ingenuos niños. Por eso el fruto de tantas uniones es la disolución
definitiva o el sometimiento al cazador implacable para morir lentamente en
su insaciable sed de amor. Este, creo, es el mayor engaño de todos: El
engañado que cree que está amando, pero en verdad está atrapando a otro en
las redes de su insatisfecho yo. Y
cuántos han recurrido a la vida sacerdotal y religiosa convencidos de su amor
oblativo a Dios y pasan a ser promulgadores de contaminantes doctrinas
erróneas y engañosas y sostenedores de sistemas socioeconómicos que favorecen
a los ricos para desfavorecer a los pobres. Y todo esto usando el nombre de
Jesús para atrapar a los más temerosos ingenuos. No hablo sólo de |
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