EL ENGAÑO EN EL "AMOR"

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Cuántos se han casado convencidos de estar enamorados hasta el punto de dejarlo todo por el ser que creen que aman. Y pasado un tiempo comprenden el engaño que les ha tendido su ser más interno: No era amor, era una necesidad compulsiva de satisfacer en esa persona "cazada" graves carencias afectivas infantiles. Y para llegar a lograrlo tuvieron que simular de manera consciente o inconsciente, acciones, actitudes y conductas de amor. Tuvieron que engañar al otro con la coquetería y la seducción, y luego dolorosamente comprobar que esa persona que se buscaba para satisfacer por medio de ella profundas necesidades silenciosas de ser amado, no puede hacerlo. Una vez más el alma ha engañado a la persona y al conquistado. Tan grande llega a ser el engaño. Nos penetra y nos convence de estar amando cuando en realidad estamos atrapando al otro en las mismas redes que la bruja del cuento atrapaba a los ingenuos niños. Por eso el fruto de tantas uniones es la disolución definitiva o el sometimiento al cazador implacable para morir lentamente en su insaciable sed de amor. Este, creo, es el mayor engaño de todos: El engañado que cree que está amando, pero en verdad está atrapando a otro en las redes de su insatisfecho yo.

Y cuántos han recurrido a la vida sacerdotal y religiosa convencidos de su amor oblativo a Dios y pasan a ser promulgadores de contaminantes doctrinas erróneas y engañosas y sostenedores de sistemas socioeconómicos que favorecen a los ricos para desfavorecer a los pobres. Y todo esto usando el nombre de Jesús para atrapar a los más temerosos ingenuos. No hablo sólo de la Iglesia Católica hablo de todas las personas que lo hacen. Y cuántos hay en servicios religiosos de cualquier denominación religiosa que tratan de usar al Señor como escudo para ocultar tras El sus más angustiosos daños afectivos. Y tratan de conducir a las ovejas hacia Dios y terminan llevándolas a la soledad interior. Porque sólo se puede amar donándole el corazón a Dios. Y amar no es sentir, es servir. El amor humano es el que busca sentir y el Amor de Dios es el que encuentra en el servir su complacencia. Por eso, repito que los que están más mal son los engañados. Además porque están engañados por sí mismos.

 

 

 

 

 

 

 

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