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Vamos analizar el capítulo 24 de San Mateo, del
versículo 3, al 28. Escudriñaremos sólo 28 versículos, de los 97 que componen
este discurso final de Jesús antes de Su Pascua. Discurso que nos transmitió
San Mateo en los capítulos 24 y 25 de su Evangelio.
Intercalaré en el texto de San Mateo, versículos de San Marcos
y San Lucas que corresponden al mismo Mensaje de Jesús, y que está más
ampliado en ellos. Los textos de San Marcos y San Lucas, irán entre
paréntesis.
"Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos
se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas y qué señal
habrá de tu venida y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad
que nadie os engañe.
Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el
Cristo; y a muchos engañarán.
(El entonces dijo: Mirad que no seáis engañados; porque
vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está
cerca. Mas no vayáis en pos de ellos. Lc 21,8).
Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no
os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el
fin.
Porque se levantará nación contra nación, y reino
contra reino, y habrá pestes y hambres y terremotos en diferentes lugares.
Y todo esto será principio de dolores.
Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y
seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
(Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.
Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.
Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas. Lc.21,17-19).
(Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a
los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de
reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos...
Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis
por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en
aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el
Espíritu Santo. Mc.13,9.11).
(Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os
perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis
llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre.
Y esto os será ocasión para dar testimonio.
Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis
de responder en vuestra defensa;
porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán
resistir ni contradecir todos los que se opongan. Lc. 21,12-15).
Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a
otros, y unos a otros se aborrecerán.
(Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre
al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres y los matarán. Mc.13,12).
(Más seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos
y parientes y amigos; y matarán a algunos de vosotros. Lc.21, 16).
Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por
haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Más el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
Y será predicado este evangelio del reino en todo el
mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.
(Y es necesario que el evangelio se ha predicado antes a
todas las naciones. Mc. 13,10). Por tanto,
cuando veáis en el lugar Santo la abominación desoladora de que habló el
profeta Daniel (el que lee, entienda),
(Puesta donde no debe estar. Mc. 13,14b).
(Pero cuando viereis Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed
entonces que su destrucción ha llegado. Lc.21,
20).
entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.
(Y los que en medio de ella, váyanse y los que estén en
los campos, no entren en ella. Lc. 21,21b).
El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de
su casa; (Ni entre para tomar algo de su casa.
Mc. 13, 15b).
y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su
capa. Más ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!
(Porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán
a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén
será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se
cumplan. Lc. 21,23-24).
Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día
de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde
el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. (Porque aquellos días serán
de tribulación cual nunca ha habido desde el principio de la creación que
Dios creó, hasta este tiempo, ni la habrá. Mc.
13,19).
Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo;
mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
(Y si el Señor no hubiese acordado aquellos días, nadie
sería salvo mas por causa de los escogidos que él escogió, acortó aquellos
días. Mc. 13,20).
Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo,
o mirad, allí está, no lo creáis.
Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y
harán grandes señales y prodigios de tal manera que
engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos.
Ya os lo he dicho antes.
(Mas vosotros mirad; os lo he dicho antes. Mc.13,23).
Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no
salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.
Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra
hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.
Porque donde quiera que estuviera el cuerpo muerto allí se
juntarán las águilas".
Este discurso de Jesús contiene muchos mensajes que había
dicho en otras oportunidades y en distintas partes y varias veces. Jesús
aprovecha la oportunidad para recalcar aquí muchas de sus peticiones. Pide
dejarlo todo cuando dice: "Y cualquiera que haya dejado casas, o
hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi
nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna" (Mt.
19,29). Nos pide "no volver atrás", cuando dice: "Y
Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es
apto para el Reino de Dios" (Lc. 9, 62). Nos dice que no volvamos a
enterrar a los muertos después de encontrarlo a El: "Otro de sus
discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.
Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos" (Mt.
8,21-22). No tropezarse con El, escandalizarse de El o desconcertarse por El,
cuando dice: "Feliz el que al encontrarme no se aleja
desconcertado" (Mt. 11,6). Perseverar, perseverar y permanecer es el
ruego interminable de Jesús en Juan 15: "Permaneced en mí, y yo en
vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, ni no permanece en la vid, así
tampoco vosotros si no permanecéis
en mí... el que permanece en
mí y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
El que en mí no permanece
será echado fuera como pámpano, y se secará... Si permaneceis en mí y mis
palabras permanecen en
vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Permaneced en mi amor. Si
guardaréis mis mandamientos, permaneceréis
en mi amor; así cómo yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. ...Y vuestro
fruto permanezca...". Nos
alienta para soportar todas las persecuciones y padecer por Su Reino: "Bienaventurados
los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el Reino de
los Cielos" (Mt. 5,10). Nos amonesta para no negarlo: "Mas
el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles
de Dios" (Lc. 12,9). Y no avergonzarnos de El: "Porque el
que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y
pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará de él, cuando venga en la gloria
de su padre con los santos ángeles" (Mc. 8,38). Nos implora no
dejarnos seducir y engañar por el mundo: "En el mundo tendréis
aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Jn. 16,33).
Nosotros necesitamos que El sea el primer absoluto en nuestra vida: "El
que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama"
(Mt. 12, 30). No servirlo a El y al dinero al mismo tiempo, nos enseña
que es un bien para nosotros: "Ninguno puede servir a dos señores;
porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará
al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas" (Mt. 6,24). Que
el esposo nos sería quitado y en ese entonces ayunaríamos, quizás de alegría,
paz y seguridad: "Pero vendrán días en que el esposo les será quitado
y entonces ayunarán" (Mt. 9,15).
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