SACAR EL ENGAÑO DEL CORAZÓN

 

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Todos los cristianos tenemos que sacar el siguiente engaño de nuestro corazón: Creer que ser cristiano es cumplir ciertas normas especialmente de tipo cultual. Ir a misa los domingos, no comer chocolates en Semana Santa, dar limosna en las misas, entrar a los hijos a prestigiosos colegios católicos, ser amigos del cura párroco, confesarse de vez en cuando y recitar ciertos antiguos rezos tradicionales. Ser cristiano, como acabo de demostrar que dice la Palabra de Dios, es no temerle al conflicto entre la Verdad y la mentira, porque "el es la Verdad" (Jn. 14,6) y "debemos confiar porque El ha vencido al mundo" (Jn. 16,33). Es denunciar el engaño que sólo puede revelar el Espíritu Santo y que los del mundo no pueden captar porque "el Espíritu nos conduce a la verdad completa" (Jn. 16,13) y "el mundo no lo puede recibir" (Jn. 14,17). Es correr el riesgo de perderlo todo para ganarlo todo porque "el que gane su vida la perderá y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará" (Mt. 10,39) y "si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto" (Jn. 12,24). Es atreverse a verificar en la vida diaria el cumplimiento de las promesas del Señor y "no tener miedo del mañana porque cada día tiene su propio afán" (Mt.6,34). Es vivir la indescriptible experiencia de "ver" al Señor actuando, de manera real y palpable en cada momento porque "Su Padre hasta ahora trabaja y Jesús también trabaja" (Jn. 5,17). Es esperar un poco para comprobar que todo lo que dice en la Palabra El lo va realizando porque El dice: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mt. 24,35). Es sentir que cada día que se vive es pleno, completo, lleno de emociones y sentimientos. Ser cristiano es terminar con la rutina, con la cotidianidad, porque la astronómica imaginación del Señor, la llena de acontecimientos que hacen que todo el día, que cada segundo, estén llenos de sorpresas. Ser cristiano es no vivir ni un segundo de la vida sin sentido, es "tener vida y vida en abundancia" (Jn. 10,10b). Es tener un camino permanente para seguir porque "el es el camino" (Jn. 14,6). Es tener pleno conocimiento de hacia a dónde vamos, cómo vamos y que tenemos que hacer en cada segundo porque "sin mí nada podéis hacer" (Jn. 15,5). El cristiano es el único que vive en la realidad total porque lo más real de todo el universo es Dios y el cristiano vive permanentemente "con El, por El, y para El" (Rom. 11,36a). El hombre del mundo vive en la completa irrealidad porque su dios es el dinero y ésta es una divinidad traidora porque si baja el dólar se empobrece o se enriquece y si sube el dólar se enriquece o se empobrece. Ser cristiano es tener la satisfacción permanente de ir marchando junto a otros ayudándoles y siendo ayudados por ellos porque "nos ayudamos los unos a los otros a llevar nuestras cargas" (Gal. 6,2). Ser cristiano es "buscar el reino de Dios y su justicia" y verificar después "que todo lo demás se nos da por añadidura" (Mt.6,33). Ser cristiano es trabajar de tiempo completo en lo único que da la felicidad; es "trabajar, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece..." (Jn. 6,27a).

El Catolicismo no es una serie de normas y reglamentos ES LA FORMA DE VIVIR QUE EL PADRE HA CREADO PARA EL HOMBRE. En nuestra sociedades se vive lo que se vive en la leyes de la selva: El animal más fuerte devora al más débil y el arma con la que lo devora es el dinero. ¿Cuándo podrá, por ejemplo, una mamá que trabaja como empleada doméstica y que gana ciento cuarenta mil pesos mensuales por trabajar de lunes a sábado en la noche, educar a sus hijos, criarlos, alimentarlos, vestirlos y darles la vivienda y la salud adecuadas? ¿Cómo y cuándo podrá hacerlo? Sin embargo trabajan en casas de católicos cuyas donaciones de dinero a instituciones de caridad es muchísimas veces superior al sueldo que gana sus empleadas por criar, educar, vestir y alimentar a los hijos de estos generosos donantes. Esta es una de las "pequeñitas" incoherencias que viven los que dicen que son cristianos pero que no conocen a Jesucristo.

Y es por todas estas razones, que de nuevo, en esta Décima Carta, por la cual le doy muchas gracias al Señor, vuelvo a suplicar a quienes corresponda ¡DEVUELVANNOS LA IGLESIA DE JESUCRISTO!

Muchas gracias

Sabina Vélez Hurtado Valdivia, Chile 11 de agosto.

Día de Santa Clara de Asís, quien supo vivir el maravilloso conflicto de ser cristiano, pues se fugó de su casa con su hermana Inés, para seguir el Camino de Jesús.

 

 

 

 

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