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¿DÓNDE ESTABAN LOS VARONES? |
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Hay
otro conflicto muy serio en la vida de Jesús. Mientras el tuvo fama y
renombre, lo siguieron muchos varones. Su fama, aún cuando era fama de bueno,
era fama del mundo. Los varones que lo seguían esperaban que El llegara a ser
Rey de Israel, como lo demostraron "el siguiente día, grandes
multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén,
tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! (sálvanos
te rogamos, ver mi Novena Carta). ¡bendito el que viene en el nombre del
Señor, el Rey de Israel!"
(Jn.12, 12-13). Pero cuando lo tomaron preso, todos esos varones, sus propios
"discípulos, dejándole huyeron" (Mt. 26,56b). El se los
había dicho, se los había advertido para que estuvieran preparados para ese
momento: "Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta
noche...Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca
me escandalizaré" (Mt. 26,31a.33). Pero no escucharon sus
advertencias, y así pasó, tal cual. Sin embargo las mujeres siguieron a su
lado, lo siguieron acompañando hasta Su último momento.Ellas no se "escandalizaron
de El esa noche", la de Su Crucifixión, porque ellas no estaban tras
de Su fama y de Su Gloria humana, sino tras de Su Persona. Ellas no estaban
para sacar ganancia de la fama de Jesús sino para servirle, porque lo amaban.
Habían encontrado en Este Hombre Dios una respuesta a sus vidas, creyeron que
El era el Hijo de Dios; creyeron que El era el Mesías esperado, el Rey de
Israel y por eso permanecieron junto a El hasta Su último momento. Cuando
Jesús hacía el camino desde la casa de Pilato al Gólgota, donde lo
crucificaron, los varones amigos de él no lo acompañaron en este recorrido
para confortarlo, ellos estaban escondidos, "...estando las puertas
cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los
judíos..." (Jn. 20, 19b). Eran "mujeres
las que le seguían llorando y haciendo lamentación por él" (Lc.
23,27b), mientras Jesús hacía este doloroso recorrido. ¿Dónde estaban los que
habían prometido acompañarlo hasta su muerte? Pedro le había dicho: "...Mi
vida pondré por ti" (Jn. 13,37b), y sin embargo lo negó tres veces y
hasta con maldición y juramento: "Pedro estaba sentado fuera en el
patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el
galileo. Mas él negó delante de todos,
diciendo: No sé lo que dices. Saliendo él a la puerta, le vio otra, y
dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno. Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al
hombre. Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron
a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de
hablar te descubre. Entonces él comenzó a
maldecir y a jurar: No conozco al hombre..." (Mt. 26,69-74). ¿Por
qué no estaba alguno de ellos allí para ayudarle a Jesús a llevar la cruz,
puesto que iba a morir en el camino, y tuvieron que "tomar a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y
le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús"? (Lc.
23,26). ¿Por qué tuvieron que echar mano de un inocente desconocido, teniendo
amigos del alma, varones, que le pudieron ayudar a esto y que se lo habían
prometido? El
presidio de Jesucristo y Su Crucifixión, como lo dice la misma Palabra, era
una ficción de Cruz: "cruci-ficción"
y las mujeres lo captaron. El escándalo que produjo Su muerte, a ellas no las
afectó porque habían creído en Su Promesa de Resucitar. Ellas creían en ¿Dónde
estaban los varones que Lo siguieron durante tres años, a la hora de Su
muerte? ¿A la hora en que más los necesitaba? ¿Qué pasó ese día que no
estaban allí sus amigos varones? Porque "estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales
habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole" (Mt. 27, 55). Ya
no "estaban allí" lo varones, ellos lo habían "abandonado
y habían huido" cuando lo tomaron preso. ¿Por qué sucedió esto? ¿Qué
les pasó? ¿Por qué traicionaron de esta manera la fidelidad que le habían
confirmado durante tres años? "Entre las mujeres que había en el
momento de su crucifixión, estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo
el menor y de José y Salomé, quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían
y le servían; y otras muchas que habían
subido con él a Jerusalén" (Mc. 15,40-41). Ni
un sólo hombre estuvo junto a Jesús en la hora de Su muerte, porque
sólo "estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su
madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena" (Jn. 19,25). El
Evangelio entero da testimonio doloroso y escandalizante de la ausencia de
varones en los momentos más cruciales y cruentos de la vida de Jesús. La
dolorosa, injusta y sanguinaria Crucifixión de Jesús el Hijo de Dios, fue
ejecutada por varones. Hasta la misma mujer de Pilato defendió la vida de
Jesús, porque "estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó
decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en
sueños por causa de él. Pero los principales sacerdotes y los ancianos
persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese
muerto" (Mt. 27, 19-20). Y, ¿cuál fue el conflicto de Pilato, quien "sabía
que por envidia le habían entregado" (Mt. 27,18), que recibe las
advertencias de su mujer, y luego "tomó agua y se lavó las manos
delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo;
allá vosotros"? (Mt. 27,24). ¿Por qué conociendo la verdad, opta por
la mentira y el engaño? ¿Cuál sentimiento, superior a su convicción, lo
presionó y lo hizo actuar en contra de sí mismo y de su esposa? Al
comienzo de Su Ministerio, a Jesús lo seguían muchos varones: "Aconteció
después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y
anunciando el evangelio del Reino de Dios y los
doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus
malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían
salido siete demonios. Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes (de clase
social alta), y Susana, y otras muchas mujeres
le servían de sus bienes" (Lc. 8, 1-3). ¿Qué pasó con éstos
doce varones, que al final, mientras moría, sólo quedaron las "muchas
mujeres", como lo acabamos de ver en el texto anterior de Mateo?
¿Por qué se llenaron de miedo y cobardía? Y,
¿por qué cuando Lo enterraron, sólo quedaron ante el sepulcro de Jesús las
mujeres? Porque sólo "estaban allí María Magdalena y la otra María,
sentadas delante del sepulcro" (Mt.27,61). A las mujeres que habían
tomado una opción definitiva por Jesucristo, les interesaba todo el recorrido
que hacía su Amado hasta el final, puesto que "María Magdalena y
María madre de José miraban dónde lo ponían" (Mc. 15,47). Las
mujeres querían saber en qué condiciones quedaba su Ser Amado, en quien
creían y esperaban, porque "las mujeres que habían venido con él
desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su
cuerpo. Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron
el día de reposo conforme al mandamiento" (Lc. 23, 55-56). ¡Cómo
sería de largo ese día de espera para ellas, sabiendo que el Cuerpo de quien
ellas sabían que era Dios, estaba sin ungir! Pero no quebrantaron la ley,
esperaron a que pasara el sábado, cómo lo atestigua Y,
¿por qué no fueron los varones a ver el sepulcro de Jesús, después de que
pasó el día de reposo? ¿Dónde y en qué estaban? Ya que, "pasado el
día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María
Magdalena y la otra María a ver el sepulcro" (Mt.28,1). No vinieron
Sus discípulos a visitar su tumba. ¿Será que ellos eran discípulos
desengañados ante el aparente fracaso de su Maestro, y ellas verdaderamente
eran Sus amigas y lo amaban? Ir a visitar la tumba de Jesús no era tan
sencillo como lo cuenta San Marcos en su Evangelio. El dice que "cuando
pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé,
compraron especias aromáticas para ir a ungirle (como lo habían enterrado
de prisa, quedó sin los ungüentos propios del tratamiento que le daban a los
muertos). Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al
sepulcro, ya salido el sol. Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la
piedra de la entrada del sepulcro?" (Mc.16,1-3). Este comentario de
ellas denota que a pesar de que no se sentían capaces de remover la piedra,
no desistieron de su deseo de ungirlo y pasaron por sobre este conflicto que
les proporcionaba su incapacidad física de remover la enorme piedra que
tapaba el sepulcro. Y, ¿dónde estaban los varones que durante tres años
también compartieron con ellas las mismas ilusiones y proyectos? ¡Me imagino
cómo tratarían estas tres mujeres de convencerlos que las acompañaran! ¡Qué
cosas les dirían! ¿Cuáles serían las respuestas de los varones, para tener
que decidirse a ir ellas solas; en medio de los furiosos judíos y enfrentarse
a los temibles guardias romanos y al gran peso de la piedra? ¿Cuál conflicto
interno vivían, para inhabilitar de esa manera a once varones? Ya que "el
primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las
especias aromáticas que habían preparado (quizás durante todo el día de
reposo, día de duelo para ellas), y algunas otras mujeres con ellas"
(Lc. 24,1). No las acompañaron los varones... Y,
¿cuál sería la razón que tuvo Jesús para aparecerse, después de resucitar, a
las mujeres y no a los varones? ¿Qué sintieron los guardas del sepulcro de
Jesús, porque "de miedo del ángel los guardas temblaron y se quedaron
como muertos", mientras "el ángel respondiendo (a este
desfallecimiento de los varones, porque el texto no relata ninguna pregunta),
dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el
que fue crucificado"? (Mt. 28,4-5). ¿Qué fue lo que sintieron ellos
que se desmayaron, mientras ellas ante el mismo fenómeno permanecieron de
pie? ¿Cuál
fue el criterio del Padre que hizo que fueran mujeres las que anunciaran ¿Por
qué Jesús se vio en la necesidad de mandar a buscar a los hombres por medio
de las mujeres, y aun así "algunos de ellos dudaban" aún
viéndolo Resucitado? "...los once discípulos se fueron a Galilea, al
monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban" (Mt.28,16-17).
¿Qué conflicto interior tenían, que no podían superar, para que viéndolo
Vivo, Resucitado, El Mismo, ahí ante ellos, no creyeran? ¿Por qué razón,
después de quedarse paralizados en su casa, mientras las mujeres visitaban
solas la tumba de Jesús, no creyeron en el mensaje que por medio de ellas les
enviaba Jesús? Al contrario, las despreciaron porque "volviendo del
sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.
Eran María Magdalena, y Juana, y María Madre de Jacobo, y las demás con
ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. Mas a ellos les parecían locura las palabras de
ellas, y no las creían" (Lc.24,9-11). ¿Qué caparazón
impenetrable tenían en su corazón? La
evidente ausencia de varones en el núcleo de cristianismo que es De
este dolor que Jesús sufrió ante el abandono de los que convivieron con El
codo a codo durante tres años, se desprende como conclusión lógica, que todo
el conflicto que se vive al seguir a Jesús, que he narrado en esta Carta, es
muy superior en los varones que en las mujeres. ¿Por qué sucede esto? La
respuesta está inscrita en la sicología masculina, la desconozco; pero la
historia es un elocuente testigo de la dificultad del varón para seguir a
Jesucristo de tiempo completo y con el corazón firme, en los momentos de la
persecución. |
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