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El
judío para la Nueva
Alianza, no es el de la raza judía como tal, es todo aquel
que no recibe a Jesucristo como el Hijo de Dios, como la realización de la Voluntad del Padre y se
queda cumpliendo las leyes de Moisés. No necesita a Jesús. El es su propio
dios y su propio juez, al cumplir todas las leyes de la Antigua Alianza.
Necesariamente no tiene que ser judío de raza, puede ser chileno, colombiano,
alemán, francés, o de cualquier parte del mundo, pero si no sigue en su vida a Jesús, sino las leyes antiguas, en el
libro de la Nueva
Alianza, o Nuevo Testamento, se lo llama judío: "Pues
no es judío el que lo es exteriormente..." (Rom. 2,28a).
El
conflicto del católico por no ser judaizante, es decir, el no querer
permanecer en las leyes judías y no en las de Jesús, no es nuevo. Pablo y
Pedro tuvieron una situación bastante bochornosa, veamos: Gal. 2, 11-21: "Pero
cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de
condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo (el mismo Santiago, hermano de Juan), comía con los
gentiles (se comportaba como cristiano, no como judío, pues ellos no
podían comer con gentiles); pero después que vinieron, se retraía y se
apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión (se comportaba
como judío. Aún sabiendo que el mismo Santiago era de los discípulos de
Jesús). Y en su simulación participaban también los otros judíos (que
se hacían pasar por cristianos ante los cristianos y por judíos ante los
judíos), de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la
hipocresía de ellos (Bernabé era el amigo y compañero de Pablo en la
lucha por el Evangelio). Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme
a la verdad del evangelio (que consiste en dejar la ley de Moisés y
aceptar a Jesús como única Ley de la Nueva Alianza, ver mi Segunda Carta), dije a
Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío (de raza), vives como los
gentiles y no como judío (porque ya no sigue, aparentemente, las leyes de
Moisés), ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? (Los obligaba a
actuar como judíos antes los enviados de Santiago, es decir a cumplir las
leyes de Moisés). Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre
los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la
ley, sino por la fe de Jesucristo (queda muy claro para Pablo que la
salvación no es ni por cumplir las leyes, ni por
nuestra fe, sino y solamente por la fe de Jesucristo en Su Padre), nosotros
también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo
y no por las obras de la ley (repite que es la Fe de Jesús la que nos salva,
no la nuestra), por cuanto por las obras de la ley nadie puede ser
justificado. Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos
hallados pecadores (es decir dejan de ser judíos y se convierten en
gentiles para Jesús, puesto que para El todos somos iguales), ¿es por eso
Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. Porque si las cosas que
destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago (es decir que
si dejo la ley de Moisés, y la vuelvo a retomar). Porque yo por la ley soy
muerto para la ley (porque la ley decía que habría una nueva Ley y que la
anterior dejaría de ser, ver mi Segunda Carta), a fin de vivir para Dios (vivir
para Dios en Jesús). Con Cristo estoy juntamente crucificado (porque
en Su Cruz fue crucificado y muerto todo el universo, ver mi Sexta Carta), ya
no vivo yo, más vive Cristo en mí (porque la Ley de la Nueva Alianza ya
no está escrita en tablas, sino en el corazón, ver mi Segunda Carta); y lo
que ahora vivo en la carne (la vida en este mundo),
lo vivo en la fe del hijo de Dios (repite
que es la Fe de
Jesús la que nos da la vida), el cual me amó y se entregó a sí mismo por
mí. No desecho la gracia de Dios (Jesucristo); pues
si por la ley fuese la justicia (si nos salvásemos cumpliendo
mandamientos), entonces por demás murió Cristo" Si nos salvamos
haciendo cosas buenas y dejando de hacer cosas malas, que es lo que dice la
ley, ¿para qué necesitaríamos ser salvados por Jesús?
Este
es, pues, el gran conflicto del católico: dejar de creer que por hacer cosas
buenas y no hacer obras malas, se salva.En cambio, tiene que entregarse del
todo a la Fe que
Jesús tiene en Su Padre para en El, ser salvados todos
por el Padre. (Ver mi Sexta y Novena Cartas para entender el por qué somos
salvos todos y de qué somos salvados).
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