EL CONFLICTO ENTRE LA VERDAD Y LA MENTIRA

 

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Otro gran conflicto que vive el seguidor de Jesús es su actitud frente a la verdad y a la mentira. Decir siempre, pero siempre siempre la verdad, es un requisito fundamental para estar con Jesús. El es la Verdad, en El no hay ni el más leve rasgo de falsedad, doblez, mentira, engaño, hipocresía etc. El Es Verdad Total. Es totalmente pura Verdad. Cuando tomamos la decisión de pertenecer a Su Redil, tenemos que tomar conciencia que tenemos que erradicar de manera definitiva la mentira de nuestra vida. En un programa de televisión, donde un sacerdote conversaba con niños, los aconsejaba a decir "mentiras blancas" usando esta expresión. Miremos qué dice Jesús de eso: "Sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede" (Mt. 5,37). Todo lo que digamos como sí, pero que es no; y lo que digamos como no, pero es sí, viene de Satanás. Por ejemplo decir que estuve en una parte que no estuve; o decir que no estuve, habiendo estado. La mentira tergiversa la realidad, tuerce el camino, engaña al otro y contamina nuestro espíritu con la persona de Satanás. Eso lo dice Jesús con sus mismas Palabras.

Miremos un agresivo y violento episodio entre los fariseos y Jesús: "Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra (la Palabra que el Padre entregó durante los dos mil años anteriores a la Venida de Jesús, desde Abraham. Palabra que era el mismo Jesús. Ver mi Cuarta Carta), seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (porque conocerían a Jesús, porque "El es la Verdad" que libera de la mentira). Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie (se refieren a que nunca antes han sido esclavos de otros pueblos). ¿Cómo dices tú: Seréis libres? (Ellos solamente entienden la libertad física). Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado (Jesús les habla de libertad interior, espiritual, porque ellos eran esclavos a la Ley que los hacía pecar. Miremos estos textos aclaratorios de San Pablo: "¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató" (esto significa que es la ley la que esclaviza al pecado Rom. 7,7-11). "El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley" 1Cor.15,56). Y contínúa Jesús: Y el esclavo no queda en la casa para siempre (Jesús les está hablando de la Casa de Israel. Les está anunciando que se terminaría como única raza poseedora de La Verdad). Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres (libres de la esclavitud a la ley). Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros (no pueden matar a un descendiente de Abraham sin haber sido antes juzgado por transgredir ciertas leyes. No era este el caso). Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.

Respondieron y le dijeron: Nuestro Padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais (recibir al Hijo de Dios y creer en Su Palabra). Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación (insulto feroz contra Jesús, cuya concepción había sido antes del casamiento de María con José: Mt.1,18) ; un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de toda mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? (Jesús vivía en Galilea, la que en tiempos antiguos había pertenecido al Reino de Israel, del Norte, con Samaria por capital). Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis (llamándolo "hijo de fornicación"). Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga (ellos, los judíos buscan su propia honra y por eso juzgan a los demás como malos). De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte (porque "guardar Su Palabra", es "guardarlo" a El mismo, ya que Jesús Es La Palabra y está Vivo por siempre y para siempre. Ver mi Cuarta Carta). Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: el que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? Respondió Jesús: si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijera que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tiene cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: de cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue" (Jn.8,31-59). ¿Cómo quedarían estos fariseos antes las respuestas y el desplante de Jesús?

 

 

 

 

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