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EL GALARDON POR SEGUIR A JESÚS |
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"Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno
que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o
hijos, o tierras, por causa de mí y el evangelio, que no reciba cien veces
más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y
tierras, con persecuciones; y en el siglo
venidero la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y los
postreros, primeros" (Mc. 10,29-31). Comprobar en nuestra propia vida estas Palabras de
Jesús es un desafio. Palpar que se realizan tal cual lo está diciendo produce
una seguridad interior fuera de todo límite. No
se trata de dejar a nuestros seres queridos de una manera física. Muchos
están lejos físicamente y siguen "aferrados" a sus afectos
familiares, sin poder desarrollar su propia vida. Otros están entre sus familiares
y no tienen ningún vínculo con ellos. Otros han dejado su familia para seguir
a Jesús y tampoco se donan del todo a El y quedan sin Jesús y sin familia,
convencidos de que se han donado del todo a Jesús. Estos últimos, quedan
convertidos en fariseos y en hipócritas, porque hicieron un cambio de vida
externo, pero en su corazón siguen los bajos sentimientos del reino de las
tinieblas, de la forma que Jesús les decía a los fariseos. "Muchos primeros serán postreros", porque al convertirse en
fariseos hipócritas, se sienten los primeros en el Reino, pero no lo son
porque sus intereses son personales, del mundo, pero no son los intereses del
Señor. "...Y los postreros primeros" porque en esa parte del
mundo que tiene la apariencia externa de ser Reino de Dios, hay muchas
personas que no son primeras, que no figuran en nada, que se las tiene
relegadas y desechadas por aquellos que se sienten los primeros. "¿Cómo
va a poder una viejita de una población, enseñar "Entonces Jesús, llamándolos, dijo: sabéis que los gobernantes
de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre
ellas potestad. Más entre vosotros no será así, sino que el que quiera
hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el
primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino
para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por
muchos" (Mt.20,25-28).
Otro conflicto para el que quiere seguir a Jesús: ¿A quién le gusta ser
siervo de alguien? Todo el mundo hace las cosas por dinero, o por dar una
buena imagen, o por deber. En nuestras sociedades, servir a los demás es
signo de debilidad. Hay otros que se hacen servidores de los demás para así
esclavizarlos; que usan las debilidades de los demás para satisfacer su
orgullo personal de ser buenos y bondadosos. En nuestra culturas, donde se
tiene que se importante, orgulloso, vanidoso, prepotente, rico, el que se
dedica a servir a sus hermanos es mirado como servil. El conflicto está en
empequeñecerse para servirle al otro, sólo con el afán de que el otro crezca,
ninguno más. Así como hizo Jesús, servir, servir y servir sólo con el fin de
obtener nuestra salvación (ver mi Quinta Carta). Disminuirse, dejar de ser el
gran señor o la gran señora, es el conflicto que enfrenta el que quiere
servir a Jesús. Tiene que agacharse, ponerse al nivel de los que considera
inferiores, para llegar a ser el más grande. |
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