|
|
|
|
Es
muy grave la definición que Jesús hace de la personalidad de los fariseos.
Esta palabra, fariseo, Jesús la convirtió en sinónimo de hipócrita, así se la
entiende hasta el día de hoy. Veamos cómo los define: "Entonces habló
Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés
(los dirigentes de la
Antigua Alianza) se sientan los escribas y los fariseos.
Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y
no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las
ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren
moverlas (se refiere a las 613 leyes que tenían que cumplir los demás,
ellos no). Antes, hacen todas sus obras para
ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias (una
cajita que se colocan en la frente con versículos bíblicos), y extienden
los flecos de sus mantos (flecos que cuelgan de la cintura también con
versículos bíblicos); y aman los primeros
asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las
salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí
(Maestro, Maestro). Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí;
porque uno es vuestro Maestro, el Cristo y
todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la
tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es
vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro
siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será
enaltecido. Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los
cielos delante de los hombres; pues ni entráis, vosotros, ni dejáis entrar a
los que están entrando (no reciben ni dejan que otros reciban La Palabra de Jesús).
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos,
hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto
hacéis largas oraciones (la viuda no tiene marido que la defienda y los
fariseos se aprovechaban de eso para quedarse con sus bienes); por esto
recibiréis mayor condenación (las viudas, los huérfanos y los extranjeros
eran los predilectos del Señor: Sal. 146,9. Al abusar de ellos se les alejaba
más la posibilidad de encuentro con Jesús. Esta es la
"condenación". Jn. 3,18). ¡Ay de vosotros escribas y
fariseos, hipócritas! porque recorréis
mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces
más hijo del infierno que vosotros (infierno significa
"basural", ver mi Quinta Carta. Los fariseos son "hijos del
infierno", o basura, porque al no recibir a Jesús, ya no pueden dar
fruto, y al no servir para nada, quedan convertidos en basura. Los
prosélitos, o seguidores de los "fariseos hipócritas", al
ser catequizados por ellos, no quedaban perteneciendo a la Antigua Alianza,
porque estaba llegando a su final, ver mi Segunda Carta. Quedaban, entonces,
convertidos en basura. Y como estaban siguiendo a los judíos, no recibían a
Jesús, lo que también los convertía en "hijos del infierno" o
basura. Por eso dice Jesús que quedaban hechos "dos veces hijos del
infierno"). ¡Ay de vosotros, guías ciegos! (porque conducen a
los demás sin tener "la
Luz" que es Jesús). Que decís: Si alguno jura
por el templo (donde se encontraba la Presencia de Dios o
Shejiná), no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor
(esto quiere decir que ponen al oro como su testigo, por encima de Dios y
quedaban debiendo ese oro, por el cual juraban). ¡Insensatos y ciegos!
porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? (para
ellos el valor estaba en la riqueza que tenía el Templo, no en el Templo). También
decís: Si alguno jura por el altar (en él se apoyan los pies de Dios),
no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor (podían
poner, según los fariseos a un animal por testigo de sus actos y después lo
sacrificaban sobre el altar). ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la
ofrenda (el animal), o el altar (el estrado de los pies de Dios) que
santifica la ofrenda? Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo
lo que está sobre él; y el que jura por el templo, jura por él, y por el que
lo habita; y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel
que está sentado en él. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el
eneldo y el comino (pagan diezmos por cosas muy pequeñas, pero que se
ven), y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y
la fe (que no se ven). Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer
aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! (Pasan
por alto las cosas graves y juzgan las pequeñas). ¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos hipócritas! porque
limpiáis lo de fuera del vaso y del plato (aparentan ser
buenos), pero por dentro estáis llenos de robo e injusticia (robo
porque ellos se quedaban con el oro que los demás llevaban al Templo, luego
de ponerlo por testigo de sus actos. Injusticia, porque cobraban a los pobres
altos impuestos y decían que esto agradaba más a Dios que la misericordia y
la fe). ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato (sus
intenciones internas), para que también lo de fuera sea limpio. ¡Ay de
vosotros escribas y fariseos, hipócritas!
porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad,
se muestran hermosos, (aparentan ser buenos) mas
por dentro están llenos de huesos de muerto y de toda inmundicia (sus intenciones son perversas). Así también vosotros
por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro
estáis llenos de hipocresía e iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos, hipócritas! porque edificáis
los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y
decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos
sido sus cómplices en la sangre de los profetas. Así que dais testimonio
contra vosotros mismos , de que sois hijos de aquellos que mataron a los
profetas (porque al adornar las tumbas de los profetas, están siendo
cómplices de los que los mataron). ¡Vosotros también llenad la medida de
vuestros padres! (¡sean coherentes, actúen como sus padres y no se
disfracen de buenos!). ¡Serpientes (porque ellas atacan desde la
clandestinidad), engendro de víboras! (terrible expresión: mezcla de
mujer y de serpiente. Barbarismo condenado en la Antigua Alianza:
Lev. 18, 23-24). ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? (¿Cómo,
con estos sentimientos internos tan bajos, podréis decir que sois amigos de
Jesús?). Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de
ellos, a unos mataréis y crucificaréis y a otros azotaréis en vuestras
sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros
toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de
Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien
matasteis entre el templo y el altar (los declara responsables de todos
los asesinatos que ha habido durante la historia por causa de Su Palabra...).
De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación" (Mt.
23, 1-36).
Como
acabamos de ver, la relación de Jesús con los fariseos no tuvo nada de
armoniosa, suave ni pacífica. Sus Palabras y otras muchas que no he puesto,
son duras, agresivas y lacerantes ante la soberbia de los fariseos. El
fariseo, de la época de Jesús, y de la nuestra, es incapaz de superar el
conflicto que se le presenta entre la Presencia de Jesús y de Sus Palabras. Lo que
dice y hace Jesús es totalmente contrario a lo que dicen y hacen ellos.
|
|