LA ENVIDIA DE LOS FARISEOS

 

Imprime esta Página

 

 

 

Mc. 3, 1-6: "Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida o quitarla? Pero ellos callaban (callaban porque sabían que Jesús tenía razón y no querían comprometerse). Entonces, mirándolos alrededor con enojo (por no querer aceptar al Señor), entristecido por la dureza de sus corazones (sabiendo que Jesús tenía razón, no querían concedérsela, la envidia no los dejaba), dijo al hombre: extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle" (destruir Su Predicación, Su Obra; especialmente con calumnias. Dándole mala fama y deshonrándolo ante el pueblo que El venía a buscar).

Mt. 12,38-40.43-45: "Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal (de nuevo lo están poniendo a prueba). El respondió y les dijo: la generación mala y adúltera demanda señal ("mala" porque no saben discernir el bien que Es y hace Jesús; y "adúltera" porque tienen dos "maridos", YHVH y ellos mismos); pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás (ellos no entendieron que estaba diciendo que resucitaría al tercer día, así como Jonás fue vomitado en tierra por la ballena tres días después)... Cuando el espíritu inmundo sale del hombre (cuando se le presenta la duda entre su error interno y La Verdad que están oyendo), anda por lugares secos, buscando reposo y no lo halla (sigue dudando, no acepta La Verdad). Entonces dice: volveré a mi casa de donde salí (volveré a mi antigua creencia, no aceptaré La Verdad); y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí (aún viendo con sus propios ojos el fruto de La Verdad, no lo acepta. Busca quiénes lo reafirmen en el error); y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero (porque ya no pertenece a lo viejo, y no quiere aceptar lo nuevo. Queda sin resguardo interno. Más confundido aún). Así también acontecerá a esta mala generación" (la de los fariseos).

"Llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga (lugar de reunión de los judíos); y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es éste el carpintero (profesión despreciada), hijo de María (cuando nombraban a alguien con el nombre de la mamá, lo estaban tratando como hijo de prostituta), hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? (Hermano y pariente se dicen igual en griego). ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. Más Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra (la tierra de Israel), y entre sus parientes (los descendientes de patriarcas distintos), y en su casa (en el caso de Jesús, la casa de David). Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos (el que no quiere recibir, no puede recibir). Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. (¡cómo sería, para que el Mismo Dios se asombrara! Para Jesús también era un conflicto la actitud de ellos. Le dolía). Y recorría las aldeas de alrededor (tuvo que irse donde los gentiles), enseñando" (Lc. 6,2-6).

 

 

 

HOME - INTRODUCCIÓN - LA BIBLIA
CARTAS: 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 - 13

Copyright ©2001-10 • Escríbenos a sabina1111@jesuspalabra.cl