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LOS CONFLICTOS CON EL MUNDO |
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Estamos acostumbrados a escuchar que todo en el Camino del
Señor es armonía, paz, tranquilidad y gozo. Esto sí es así, pero cuando se
vive exclusivamente entre personas que comparten los mismos ideales del Reino:
"¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en
armonía!" (Sal. 133,1). Pero cuando se trata de defender los valores
del Reino de Dios en el mundo, es todo lo contrario: es conflicto, es
persecución, es angustia, es vivir calumnias y desprecios. ¿Por qué sucede
esto? Porque los valores del Reino van en oposición total a los valores del
mundo: "¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es
enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se
constituye enemigo de Dios" (Sant. 4,4). "No améis al mundo,
ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre
no está en el. Porque todo lo que es del mundo, los deseos de la carne, los
deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino
del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de
Dios permanece para siempre" (1Jn.2,15-17). "... El mundo no
nos conoce porque no le conoció a él... No os extrañéis si el mundo os
aborrece... El que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener
necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en
él?... Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es
el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo;
por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que
conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos
el espíritu de verdad y el espíritu de error" (1Jn. 3,1b. 13. 17;
4,4-6). Es por estas razones, que salen de A muchos que deciden seguir al Señor y defender Su Palabra, los invade el miedo a lo que dirán de ellos, a lo que les harán, a lo que le harán a sus familias los que son del mundo y es ahí cuando empieza el conflicto interior: "¿cómo hacer para cambiar sin que los demás lo noten?" Y este conflicto se traduce en no dejarse ver las Biblias, en aparentar frivolidad en las reuniones sociales, en tener miedo de los que son del mundo, en discusiones inútiles con ellos, en calumnias con ellos, en persecuciones de ellos, en juicios y críticas de ellos, en marginación de ellos, etc., etc., etc.: "En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Jn. 16,33b). Es por eso que aquella persona, cuya confianza en el Señor Jesús ha aumentado por sobre la confianza en el mundo, sobrelleva con fortaleza todas las aflicciones que le producen el mundo y los del mundo: "Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí" (Jn. 15,4). El verdadero amigo de Jesús, "permanece" en Lo de El, a pesar de todo. Los valores del mundo son orgullo, vanidad, riqueza, mentira,
robo, codicia, engaño falsedad, egoísmo, avaricia, inmoralidad en todo
aspecto, inescrupulosidad, estafa, violencia, hipocresía, etc. El peor valor del
mundo es mostrar todas estas conductas como positivas y loables, mientras que
menosprecia los valores del Reino de Dios que son los opuestos a los del
mundo. Una persona que vive el compartir, la generosidad, la lucha por Son dos realidades opuestas la del Reino y la del mundo. La
persona que se ha dejado "fecundar" por el Espíritu Santo, no
entiende la estafa, ni la mentira, ni el egoísmo, no los puede entender ni
aceptar. Tiene una fuerza interna que se lo impide. Puede ser estafado, pero
le deja
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